jueves, octubre 20, 2005

 
Y de pronto vino hasta mi cama, maltratada en lo absoluto. Fatigada. Vulnerada.
Reteniendo el cese del goce; latigando los espacios que nunca supe saciarle.
Gritandome: "Yo amo a quien ama su virtud, pues la virtud es voluntad de ocaso y una flecha del anhelo.."
Cargando con el peso de un amor que no fue, cargando con el peso de un pais que no es mio.



Lo peor ha pasado
(una breve liturgia a lo cotidiano)